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EDITORIAL - El Marco Jurídico para la Paz: una reincidencia más en dar crédito a una quimera
Ultima Modificacion: 2012-06-07 04:18:01

Editorial/ 05.06.2012

CaguánToda Colombia sabe que, durante más de veinte años, el mundo político-partidista guió al País procurando deslumbrarlo con una quimera: la ilusión de que se obtendría la paz a través de concesiones a aquellos que, con la guerrilla y el terrorismo, no han cesado de sabotearla; y que, siguiendo ese rumbo, Colombia no obtuvo sino fracasos.

 

De la amnistía al despeje del Caguán, una secuencia de capitulaciones


La amnistía a los guerrilleros en 1982 tuvo en el Congreso un apoyo casi unánime -tal como ahora ha sucedido con el “Marco Jurídico para la Paz”- pero el efecto fue traer a los guerrilleros desde el fondo de las selvas al centro de las ciudades, de lo cual la toma del Palacio de Justicia fue en 1985 al mismo tiempo la prueba y el símbolo.

 

Sin embargo, las concesiones aumentaron y los desengaños también, siguiendo ambos a una velocidad creciente a través de indultos, despejes y sobre todo de enclaves de total impunidad, hasta que el País llegó a un auge de depresión en los últimos años del siglo XX. De esa depresión se salió sólo cuando tomó cuerpo la decisión de producir un vuelco político, de abandonar la indolencia e imponer por la fuerza el respeto a la soberanía nacional. Por dos décadas se había olvidado el principio clásico “si quieres la paz, prepárate para la guerra”, siguiendo la norma inversa, “si quieres perder la guerra, obsesiónate por la paz”, que tuvo los nefastos efectos que todos sabemos.

 

Colombia sabe también cómo en los diez años que siguieron el País se recuperó de una forma que hasta entonces se consideraría inverosímil, enfrentando con firmeza todos los desafíos y obteniendo triunfos que nadie puede negar, salvo los que se esmeran en olvidar, para recomenzar las funestas y demoledoras concesiones a los enemigos de la Patria: sueñan con una concordia que, si se diese, equivaldría a someterse por entero al dominio de la criminalidad.

 

 

El “Marco Jurídico para la Paz”,  una amenaza de metástasis guerrillera


Atentado al Dr. Fernando LondoñoPues bien, justo cuando se estaba, recientemente, después de grandes victorias, al borde de derrotar por completo a la narco-guerrilla y al terrorismo, se relanza la quimera funesta de las concesiones con el supuesto fin de lograr la paz, pese a que nada indica que esto pueda tener buen fruto, pues la primera exigencia de ambas fuerzas criminales es gozar de absoluta impunidad para masacrar al País hasta llegar a dominarlo.

 

Además, el “Marco Jurídico para la paz” adolece de una grave contradicción: de un lado, el Jefe del Estado afirma que no habrá impunidad para quienes hayan cometido crímenes, pero de otro, la iniciativa en cuestión se concretaría a través de un Acto Legislativo -o sea, de una reforma constitucional- pues sus concesiones a la subversión supuestamente pacificada serían de índole y magnitud inéditas, y esto significa impunidad.

 

En efecto, se menciona que se diseñarán instrumentos de justicia para el período de transición entre la situación actual y el estado ya “pacificado”, los cuales podrán ser tanto de carácter judicial como no judicial, pero no están definidos y ni siquiera insinuados, y se establece que el Legislador, por iniciativa del gobierno nacional, podrá ordenar la renuncia a la persecución penal de las personas que hayan cometido crímenes, lo cual confirma el temor de que esto signifique impunidad.

 

Más aún, cuando se establece que, si alguien ha sido condenado por delitos contra el patrimonio nacional, o ha pertenecido a grupos ilegales, o ha participado de crímenes de lesa humanidad, no podrá optar a cargos de elección popular ni celebrar contratos con el Estado, se establece la reserva de que esta disposición “no se aplicará a los miembros de grupos armados organizados al margen de la ley que se desmovilicen en el marco de un proceso de paz con el gobierno nacional”. O sea, esos crímenes serán beneficiados con la impunidad y darán a sus autores acceso a un ostensible privilegio. Es decir, es la vieja amnistía, pero con agravantes y simplemente con otro nombre.

 

En consecuencia, en incontables casos guerrilleros y terroristas tendrán por esta vía una pacificación aparente, pero no real, con lo cual ese verdadero cáncer que carcome al País desde hace medio siglo se reproducirá en una multitud de metástasis dispersas por todo el territorio nacional, lo cual será precisamente lo contrario a la prometida pacificación. 

 


Comentarios


2012-09-17 04:42:34
Carlos Correal
Adelante!!! Sus comentarios son escenciales para desenmascarar a nuestro flamante "SANTOS ISCARIOTE"!!!