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En Oslo, las FARC ya ganaron un espacio de legitimidad importantísimo
Ultima Modificacion: 2012-10-22 06:52:41

El Tiempo / 21.10.2012 / Maria Isabel Rueda entrevista a Francisco Santos

 

Francisco Santos responde a señalamiento de las Farc. Exvicepresidente habla de sus inversiones en la Orinoquía y del proceso de paz

 

¿Qué piensa después de ser señalado por las Farc?¿Qué piensa de que el señor "Iván Márquez" lo hubiera mencionado con nombre propio, desde Oslo, como un inversionista indeseable en la Orinoquía colombiana?

 

Mucho susto. Me están notificando que me tienen entre ojos. Me mencionaron incluso al lado de los millonarios más grandes de Colombia. Imagínese lo que más de un bandido debe estar pensando. Pero bueno, eso es parte del costo de haber estado ocho años en la política. Se gana uno enemigos gigantes.

 

¿Acaso usted es un gran inversionista de esa promisoria zona del país?

 

¡No, qué va! Tengo en compañía de unos socios 150 hectáreas de caucho. Que entre otras, generan hoy en día 12 empleos formales. El caucho produce un empleo por cada tres hectáreas. Si vamos a tener 20 mil hectáreas cultivadas entre toda la gente que está sembrando en el área en la que estamos, eso generaría cerca de siete mil empleos directos. Es una industria muy basada en mano de obra. No mecanizable.

 

Mire lo que ha pasado con la palma. Es empleo cualificado, formal, en el que el promedio de retribución es de cerca de dos salarios mínimos. La agroindustria que se debe montar en la alta Orinoquía es de inmensa generación de empleo. Eso no puede ser malo para Colombia.

 

Me llama la atención que casi nadie sabe en Colombia que usted está invirtiendo sus pocos ahorros en la Orinoquía. Las Farc sí...

 

Las Farc, en su industria del secuestro, hacen muchísima inteligencia. No me extraña, pero quedo muy preocupado.

 

¿Va a pensarlo dos veces antes de ir a mirar sus inversiones?

 

Me da susto, no solo por mis socios y por mí, sino por todos los vecinos. Al lado hay una finca de mil hectáreas con nueve socios, donde cada uno ha puesto un capital importante. Me clasificaron al lado de Santo Domingo y de Sarmiento, que tienen decenas de miles de hectáreas.

 

¿Qué razón habría para que usted o los demás mencionados por "Márquez" no puedan invertir en la Orinoquía?

 

Lo mío es una cosa pequeña, con unos pocos socios y generación de empleo. Lo que es cierto es que las Farc plantean un tema sobre el cual el país va a tener que decidirse. Si queremos una economía campesina de subsistencia, o estamos dispuestos a aplicar en unas partes de Colombia, como la alta Orinoquía, un modelo que ya adoptó Brasil y que lo convirtió en el segundo exportador de comida del mundo.

 

Lo que se hizo en el cerrado brasilero fue una gran agroindustria. Transformaron lo que antes era una selva -aquí no tendríamos que tumbarla, porque la Orinoquía es pura sabana- en inmensos cultivos de alimentos. Lo que las Farc plantean es que vivamos con una economía de subsistencia. Colombia tiene que respetar y definir cuáles son las zonas campesinas del país; cuáles, las de economía indígena; cuáles, las de afros, pero también tiene que incentivar zonas de altísima productividad agrícola.

 

El discurso de las Farc es muy retardatario en términos económicos y lo deja a uno sorprendido. Esta guerrilla conoce el mundo, ha visto lo que ha pasado durante los últimos años en el planeta, pero sigue con un discurso de los años 70 que no ha evolucionado nada.

 

Entre los mencionados en la rueda de prensa estuvo la familia Éder, de Valle del Cauca. Ni siquiera tuvieron cortesía con Alejandro Éder, uno de sus miembros, actualmente alto consejero para la Reintegración, quien estaba sentado detrás, como enviado del Gobierno...

 

Fue una rueda de prensa muy desafortunada. Desplantes contra todo el mundo. Muy pocas propuestas constructivas. Un discurso muy agresivo hasta con el propio presidente Santos, al que le dijeron que era un vendido. No nos digamos mentiras: en la batalla de la propaganda ganaron las Farc. Hasta tal punto que al presidente Santos le tocó salir al otro día a aclararles el asunto a los colombianos, que quedaron por lo menos preocupados. Si yo soy un inversionista de cualquier lugar del mundo -ya varios me han llamado-, sentiría que no hay seguridad jurídica después de ese discurso.

 

¿Lo que me está diciendo es que ese primer "round" de las negociaciones se lo ganaron las Farc?

 

Sí. Las Farc plantearon dos temas gordos en el discurso. Uno, la necesidad y las ganas de ampliar la agenda. Y dos, el proceso de refrendación de los acuerdos, que deja entre líneas la intención de que esto termine o en una asamblea constituyente o en un plebiscito, porque dicen que eso tiene que ser refrendado por el pueblo. No creo que las Farc se vayan a bajar de ese bus. Ha sido una aspiración de ellas. A pesar de que Humberto de la Calle fue muy claro (fue la estrella en imponer mesura en esa rueda de prensa), las Farc sacaron a relucir el preámbulo del acuerdo, que como todo preámbulo es abierto. Ellos sostienen que da para discutir muchos otros temas de la agenda nacional.

 

Eso es lo que muchos temen. Que se agarren del preámbulo como un marco general para abrir la agenda más allá de los cinco puntos...

 

Pues ese fue el discurso de "Márquez". El primer gran pulso será que, a través del tema agrícola, se metan en el tema minero-energético y de reforestación, en los que tienen intereses muchos inversionistas extranjeros. Ellos deben estar igualmente aterrados. Han invertido cientos de miles de millones de pesos. ¿Esa inversión está segura? Temo que esos grandes procesos industriales se vayan a frenar todos.

 

¿Usted está tan aterrado con este proceso como su jefe, el expresidente Álvaro Uribe?

 

Sí, porque las Farc ya ganaron un espacio de legitimidad importantísimo. Están en Oslo, ahora van para La Habana, y están en vitrina ante la prensa internacional. Quedaron en un estatus de igualdad con el Estado colombiano que preocupa. En términos de legitimidad, recuperan un espacio que les habíamos quitado con mucha dificultad. Eso, para los soldados que están en el campo de batalla, dando la vida por nosotros, es una desmotivación inmensa.

 

El Gobierno ha sido muy claro en que no es rehén del proceso y que en cualquier momento se puede parar. El Presidente insiste en que si eso llegara a pasar, no se perdería mucho...

 

Cuando el presidente Santos dice que no pasaría nada si esto fracasa, no tiene razón. Sí pasaría mucho. Quedaríamos con una tropa desmoralizada y con una guerrilla que no sabemos si va a utilizar el proceso para fortalecerse antes de sabotearlo. Les levantaron la orden de captura por terrorismo, que fue una política que comenzó a trabajar el entonces presidente Pastrana, al final del proceso de paz del Caguán. Eso ya se lo ganaron, y quién sabe cuánto tomaría reversar esa conquista. Quedaron con vitrina internacional, y ese es uno de los costos.

 

La agenda de negociación con las Farc, que usted reveló como primicia cuando estaba en RCN, coincidió con su salida de la cadena. ¿Hubo una relación de causalidad?

 

No me lo dijeron. Solo me anunciaron que iban a hacer unos cambios, en lo que sus dueños desde luego son totalmente autónomos. Quedé intensamente sorprendido. No puedo decir que hay una causalidad, pero la verdad es que por lo menos en los tiempos de lo sucedido, sí se da esa coincidencia.

 

¿Por qué publicó el documento: para tirarse el proceso de paz o porque era una primicia periodística?

 

La función de los medios en un proceso como este es informar y contar lo que está pasando. Cuando un gobierno oculta parte de esa información, uno como periodista debe buscar que salga a la luz pública. Fue una primicia informativa. Pero, yo conocía del proceso meses antes. Se lo conté a Carlos Julio Ardila y le dije que me iba a quedar callado. Pero cuando empiezo a ver filtraciones en EL TIEMPO, en El Espectador, en CableNoticias, decidí publicar la información que tuve guardada durante meses.

 

Es injusto decir que el Gobierno ocultó información. La primera etapa del proceso se hizo bajo reserva, y de pronto todavía no había llegado el momento de publicar esa agenda...

 

La función de los medios de comunicación no es guardar información. Es publicarla. La manera como divulgué la existencia de esa agenda fue muy respetuosa. Habló el expresidente Betancur, habló Ernesto Samper, gente proclive al tema de la negociación. La información no fue utilizada como un instrumento político, sino como una primicia informativa. Pregunto: ¿si Julio Sánchez la hubiera tenido, no la habría sacado? ¿O Darío Arismendi? ¿O el Canal Caracol?

 

Hasta de pronto yo la habría sacado... Pero ahí los periodistas estamos ante un dilema. ¿Acaso no se basa en la reserva, en la discreción, el éxito de un proceso como este, que implica de parte de los medios ciertos sacrificios informativos?

 

Pues al proceso no se le hizo daño, porque finalmente arrancó. Pero le soy sincero: no creo que los medios tengamos que caer en esa discusión.

 

El documento era cierto, era válido. No se le dio a su publicación un manejo sensacionalista. Fue lo más puntual posible. En términos de reacciones, las buscamos después de contar que eso se iba a dar. No se trataba de tirarse el proceso, sino de contarles la realidad a los oyentes.

 

Por último, las Farc no solo lo identificaron a usted como inversionista de la Orinoquía, sino que lo señalaron como jefe del bloque capital del paramilitarismo. ¿En qué va esa investigación?

 

Lleva siete años en los que no ha habido ni una prueba. Toda la evidencia da para que se hubiera tomado la decisión de cerrarla. Pero la investigación está absolutamente quieta.

 

He pasado varios derechos de petición a la Fiscalía pidiendo que por favor resuelvan ese caso, y no ha sido posible. Parece como si quisieran dejarlo abierto y no tomar decisiones por razones políticas, y no judiciales. Es como si me quisieran mantener agarrado de las pelotas.


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