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Entrevista de Radici Cristiane (Italia) - Santos el Kerensky colombiano: Lo que los medios esconden sobre la realidad en las negociaciones con las FARC.
Ultima Modificacion: 2016-10-31 13:58:28

CENTRO CULTURAL CRUZADA / 31.10.2016

El mundo se sorprendió con los resultados  del plebiscito realizado en Colombia, el pasado 2 de Octubre, que desaprobara la refrendación del Acuerdo final surgido de las negociaciones entre el gobierno Santos y las FARC.

 

Se habla de un “brexit sudamericano” pues, aparentemente los colombianos habrían rechazado una gran oportunidad de vivir en paz con su peor enemigo.

 

Ese inesperado resultado se debió a la oportuna denuncia realizada por movimientos civiles, entre los cuales el CENTRO CULTURAL CRUZADA tuvo un papel de gran proyección.

 

Entrevistamos al Sr. Luis Fernando Escobar, director de CRUZADA para que nos explique cómo entender el panorama político de Colombia.

 

Radici Cristiane: El resultado del Plebiscito en Colombia tuvo un resultado inesperado. ¿Cómo entender lo que sucede en su país?

 

Sr. Luis Fernando Escobar (LFE): De inicio es necesario entender que las negociaciones entre el gobierno Santos y las FARC no eran una propuestas razonable de paz, en realidad consistían en una extorción que nos obligaba a claudicar frente a sus exigencias marxistas y anticristianas, una rendición en nombre de una falsa paz.

 

Durante los seis años que duraron las conversaciones, poco a poco se evidenció que había un solo bloque negociando: Santos- Farc. No había una contraparte que representase los intereses del Estado y de los colombianos.

 

Su elaboración fue rodeada de gran secreto y solo publicada un mes antes de la realización del plebiscito, tiempo insuficiente para ser de dominio público la envergadura de lo acordado, máxime porque el Acuerdo Final es un documento de 297 páginas, redactado en términos jurídicos difíciles de entender para el colombiano en general.

 

Santos se empeñó en realizar una obra análoga a la de Kerensky en Rusia, favoreciendo la entrega de Colombia a las FARC (1), por lo que puede pasar a la historia como el Kerensky colombiano, parafraseando el mote que hiciera el Dr. Fabio Vidigal Xavier da Silveira en su libro “Frei el Kerensky chileno” que profetizara la entrega de Chile al comunista Allende (2)

 


Radici Cristiane:
¿En qué consistía esa capitulación?

 

LFE: Debo mostrar concisamente los principales trazos de la radicalidad del documento,  por la natural brevedad de la entrevista:


   

El documento exigía el cambio total de nuestro ordenamiento jurídico, imponía una reforma agraria socialista y confiscatoria, copia de la legislación agraria de Cuba. Un fondo de tierras obtenido de la extinción de dominio y expropiaciones masivas, incorporando más de la mitad de la frontera agrícola del país, donde se instalarían comunidades campesinas autogestionarias que vivirían en un régimen de semi esclavitud, apenas gozando de una especie de “uso y tenencia”.

 

La seguridad del Estado sería peligrosamente vulnerada, los organismos de seguridad e Inteligencia del Estado quedarían bajo el control de los terroristas, también las Fuerzas Armadas y la Policía. El territorio patrio se “balcanizaría” con la formación de verdaderas “republiquetas” repartidas entre las  “zonas de Reserva Campesina”, zonas de los frentes de las FARC no desmovilizados y las zonas controladas por las Bandas criminales. Múltiples poderes paralelos harían colapsar, tarde o temprano, al Estado.

  

Se establecería un “soviet” por una constelación de comisiones ad hoc, una especie de Estado por encima del Estado que controlaría hasta el poder judicial.

 

La implementación del Acuerdo Final sería “blindado” con el carácter de Acuerdo Internacional, conforme el artículo tres de los Acuerdos de Ginebra, que lo elevaría a la calidad de “bloque de constitucionalidad”, algo  parecido a una Constitución por encima de la Constitución Política, intocable a perpetuidad, imposible de modificar ni siquiera por una nueva Asamblea Nacional Constituyente.

 

 

Favorecería el empoderamiento del campo por parte de las FARC, hoy el segundo Cártel de droga más poderoso del mundo, lo que garantizaría sus rutas de narcotráfico. Colombia se transformaría en un narco-Estado.

 

Sin garantías en la entrega de las armas, ni pedidos de perdón, los terroristas gozarían de total impunidad, incluso para los crímenes de lesa humanidad. Los victimarios de otrora accederían al poder. Habría una nueva versión de la historia patria elaborada por una “Comisión de la verdad” que los transformaría en próceres. Accederían al poder político con alrededor de 26 curules gratuitas. Increíble, ¿verdad?

 

Lo novedoso del documento es la implementación de la Ideología de género como eje transversal, una revolución cultural, un nuevo paradigma de comunismo radical sin antecedentes en el mundo (3).

 

Radici Cristiane: ¿En qué se diferencia la actual estrategia de las FARC con la anterior?


LFE: Derrotados en el campo de batalla emprendieron la propuesta de “paz” como estrategia para alcanzar el poder.


Su lenguaje cambió. El Acuerdo Final es sinuoso y encriptado, no entendible para todos. Su sentido verdadero quedaría para considerarse en el momento de su pretendida implementación.

 

Se valieron de la deformación de vocablos claves, como “paz”, “diálogo”, “conciliación”, los dotaron de fuerza talismánica con un objetivo dialéctico y transbordante.

 

De igual manera las nuevas terminologías, muchas de ellas inspiradas en el lenguaje ONU, tienen en la redacción del Acuerdo Final la misma finalidad.

 

El adjetivo “Derechos”, por ejemplo, tiene un sentido igual en todo el Acuerdo Final, inspirado en la concepción marxista de igualdad de derechos, que no hace diferencia entre los derechos esenciales iguales y los accidentales desiguales, conforme a la recta justicia. Este sentido permitía reivindicar la defensa y protección  de los Derechos Humanos como los conciben las poblaciones LGBTI.

 

Términos como “estereotipos sexuales”, “justicia”, “inclusión”, “pluralidad”, “goce efectivo de los derechos de las personas”, “statu quo de la inequidad”, “lenguaje sexista”, “sororidad”, “un adecuado enfoque diferencial y de género”, etc. Abundan en todo el documento.

 

Radici Cristiane: ¿En qué consistió la acción del CENTRO CULTURAL CRUZADA?

 

LFE: Buscábamos evitar un mal enorme, en circunstancias particularmente difíciles. Constatábamos que a favor del Acuerdo Final estaban comprometidos los elementos más influyentes y poderosos: el Presidente Santos, los organismos internacionales, el apoyo político de prestigiosas potencias mundiales, las diferentes cortes de magistrados, la prensa, prestigiosos intelectuales, los medios políticos (salvo valientes acciones, enfrentando injustas calumnias y persecuciones). Hasta las más destacadas autoridades eclesiásticas que apoyaron con entusiasmo,(4) ejerciendo presiones psicológicas y morales para impelir a los colombianos a su legitimación.

 


Esa situación era especialmente crítica para nosotros, por la desproporción de fuerzas y recursos, pero el deber de ser fieles a la defensa de la Civilización Cristiana nos impedía cruzar los brazos.

 

La Providencia permitió una victoria inesperada que nos sorprendió, por supuesto. Quedó en evidencia la opinión “underground” de los colombianos, distante, en amplios sectores, de las presiones abrumadoras.

 

Había ganado la sensatez de quienes, poco a poco, comenzaron a ser esclarecidos del contenido que hasta última hora no conocían, salvo por las campañas de denuncia de pequeñas y perseguidas corrientes de opinión, aglutinadas y animadas, muchas de ellas, por la denuncia constante de CRUZADA.

    

Radici Cristiane: ¿En qué consiste la inclusión de la Ideología de Género en Colombia?


LFE: No se trata del derecho de protección y no discriminación de la mujer, es una ideología que distingue entre género y sexo, imponiendo nuevos estereotipos y un nuevo concepto de género.

  

La suprema libertad consiste en afirmar que no se nace ni hombre ni mujer. Que podemos escoger o construir nuestro propio género, puesto que este es una construcción cultural, como una reingeniería social, que implica una antropología, la imposición de una nueva concepción del hombre y la sociedad. Subyace la idea del hombre que ha estado “prisionero” en un cuerpo de mujer, o viceversa.

 

El reconocimiento de los derechos consistiría, pues, en la libertad de escoger el género y que entre éstos debe haber igualdad de condiciones. La Ideología de Género es supremamente libertaria e igualitaria.

  

Nuestra cultura tradicional, nuestra Fe, nuestra familia tradicional es presentada como frutos de la injusticia y por ello es calificada peyorativamente como machista, sexista, patriarcal, discriminatoria, homofóbica, etc.

 

A partir de ese concepto el Estado debe establecer políticas públicas para la educación y para la familia.

 

La gran promotora de la Ideología de Género viene siendo la ONU, procurando imponer  al mundo este enfoque de género, en especial a partir de las Conferencias de El Cairo (1994) y Beijing (1995). En Colombia, estas resoluciones de la ONU obligan como bloques de constitucionalidad.

 

La Constitución Política de 1991 ya se había adelantado “reconociendo las formas diversas de familia” y estableciendo como piedra angular el “derecho al libre desarrollo de la personalidad” sobre cuya base se vienen reivindicando los derechos LGTBI.

  Es, pues, la trasposición de la lucha de clases marxistas - más allá de las diferencias sociales o económicas – para instaurarla en las relaciones hombre mujer, culturas o etnias.

 

Radici Cristiane: ¿Nos puede explicar lo novedoso en la inclusión de la Ideología de Género como eje transversal del Acuerdo Final?

 

LFE: Los 29 documentos del  Acuerdo Final están permeados por unos mismos enfoques que actúan como principios orientadores y criterios interpretativos (5).

 

Se instaló la Subcomisión de Género para introducir la Ideología de Género como eje transversal del Acuerdo Final.

 

Su confección tuvo una mayoritaria participación extranjera, con amplia colaboración de la ONU, delegados de Noruega y Cuba, con la participación de guerrilleros de varios países del mundo y cuya redacción final quedó en manos del comunista español Enrique Santiago Romero, asesor jurídico de las FARC. Era una imposición de la ONU (6).

 

La Ideología de género es referida 144 veces con diferentes nombres que sinuosamente contienen el mismo sentido. El “enfoque de género” es el nombre más usado (7).

  Su denominador común es privilegiar el género sobre el sexo, como una conquista para el “avance en el goce efectivo de sus derechos”. Lo que pareciera ser un criterio de interpretación pasa a ser su finalidad.
 

El Dr. Humberto De la Calle, jefe de la Delegación del Gobierno colombiano en La Habana, en la presentación del acuerdo de género,  muestra el interés del Gobierno por la Ideología de Género como fundamental para conseguir la paz duradera. El jefe negociador aludió a la escritora francesa Simone de Beauvoir: “no se nace siendo mujer, sino que se llega a serlo”. De la Calle agregó que “no se nace siendo hombre, pero se llega a serlo” (8).

 

La Subcomisión de Género introduce el enfoque como una cuestión de igualdad de derechos, como incluyente y no sexista, como una versión de la lucha de clases entre el hombre y la mujer. “Se trata de establecer medidas para garantizar que se superen las brechas sociales tradicionales que han marcado a la sociedad colombiana como desigual y estigmatizante” (9).

 

En los seis puntos del Acuerdo Final y a través de ocho ejes temáticos promueven progresivamente la autonomía de la mujer. En el primer punto, por ejemplo: “Hacia un Nuevo Campo Colombiano: Reforma Rural Integral” (“promocionando la formalización de su propiedad rural y cambios en el régimen de derechos sobre las tierras, que en la actualidad favorece la estructura patriarcal”), desde la economía, pasando a los derechos políticos, enfoque privilegiado para asesorías técnicas, créditos y becas, etc., culminando en su participación política y en su capacidad organizativa (10) (11).

 

El contexto de esa reivindicación, deja implícita la ruptura de los vínculos de la familia tradicional, al admitir nuevas formas de familia, incentivando las madres cabeza de familia, las uniones homosexuales, la constitucionalización del aborto, de la “píldora del día después”, las técnicas de reproducción asistida, a vulnerar el derecho de la niñez con eventuales “derechos” de adopción.

 

Esas medidas vendrían a limitar la libertad religiosa o libertad de consciencia a través de la inclusión de un grupo de género en la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad”, en la “Unidad Especial de Investigación para el desmantelamiento de las organizaciones responsables de homicidios y masacres o que atentan contra defensores y defensoras de derechos humanos, movimientos sociales o movimientos políticos”, especialmente en la “Jurisdicción Especial para la Paz”. Estas comisiones serían auténticos “soviets” supra estatales que interpretarían y juzgarán conforme al lenguaje encriptado del Acuerdo Final (12) (13).

 

Radici Cristiane: ¿Cuál es la propuesta que CRUZADA tiene en el momento, una vez que el Acuerdo Final fue rechazado por los colombianos?

 

LFE: Preocupa la inclinación totalitaria del Presidente Santos. Tiene amordazados los poderes del Estado y órganos de control, las Fuerzas Armadas, los empresarios y hasta la sociedad civil mediante la intimidación, persigue la oposición sin clemencia.
 

Derrotado en las urnas, no reconoce el triunfo del NO. Enardece las turbas agresivas por la “paz” que llenan plazas. Está empeñado en realizar retoques cosméticos al Acuerdo Final, alegando facultades legales para su implementación. Se limita tan solo a “escuchar” las propuestas de la oposición.
 

En realidad, con la no refrendación de los Acuerdos en el Plebiscito, el Presidente Santos tiene imposibilidad jurídica de adelantar esa implementación, como lo ratificó la Corte Constitucional.
 

Las marchas y las presiones van disminuyendo pero el peligro continúa. Es el momento en que los colombianos de bien debemos salir para reivindicar el triunfo y denunciar al mundo lo que realmente sucede en Colombia, neutralizando los apoyos internacionales que sustentan el “kerenskysmo” de Santos. Es justamente esto que tengo ahora la oportunidad de hacer al ser entrevistado por este prestigioso medio.
 

CRUZADA considera que hay innegociables a ser considerados:
 

-Que el Presidente Santos reconozca la nulidad del Acuerdo Final como consecuencia de su no refrendación en el Plebiscito, la necesidad de redactar uno nuevo con la participación amplia de los representantes del NO, incluyendo a los representantes de la sociedad civil, con amplio espacio de tiempo para un debate serio.


-Que se respete el derecho de la propiedad privada y la iniciativa privada.


-Que se purgue completamente los Acuerdos de la Ideología de Género.


-Que se blinde la familia, eliminando su estigmatización y respetando la unión monógama, heterosexual y estable como núcleo de la sociedad, inspirada en principios religiosos y como institución anterior al Estado.


-Que se proteja la niñez, especialmente el derecho de los padres a escoger la educación de los hijos, conforme al principio de subsidiariedad.
 

-Que el aborto sea considerado una violencia contra la vida y derechos del neonato.

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