Valor:
Pesos Colombianos
Encuentranos en
    
Descargar

Te recomendamos descargas las ultimas versiones de los navegadores para tener una optima visualizacion del Portal
Inicio » La voz de la Iglesia » La ausencia de Dios genera soledad
La ausencia de Dios genera soledad en los jóvenes
Ultima Modificacion: 2010-09-27 13:00:02
ACCIÓN FAMILIA / 9.07.2010 / 

El Arzobispo de Madrid, Cardenal Antonio María Rouco Varela, afirmó que ante una sociedad de espaldas a Dios, los jóvenes “sienten más vertiginosamente esa soledad existencial que les rompe y desanima por dentro y los pierde por fuera”.

 

El Papa Juan Pablo II no dudó en hablar de la ´apostasía silenciosa´ de los europeos; el Papa Benedicto XVI, del triunfo del relativismo ético; los obispos españoles, de la secularización interna de la Iglesia, precisó.


El Arzobispo explicó que “los jóvenes generaciones son las que sufren en sus vidas más fuertemente el impacto de esa corriente de pensamiento, de cultura y de vida, radicalmente laicista, que vuelve a caracterizar a amplios e influyentes sectores de nuestra sociedad, que no tienen reparos en afrontar su futuro personal y el futuro de la historia común como si Dios no existiese y no hubiese intervenido para nada en la historia humana”. La consecuencia de esta “cerrazón inmanentista es la soledad del hombre: sin Dios se queda solo”, precisó el Cardenal. “ Madrid, 05 Dic. 06 (ACI).


Juan Donoso CortésEstas afirmaciones nos llevan a citar un trecho brillante de la obra del famoso polemista Juan Donoso Cortés (1809 - 1853), quien ya se preocupaba de este fenómeno y sus efectos en su “Ensayo sobre el catolicismo, el liberalismo y el socialismo”.


”Al compás mismo con que se disminuye la fe, se disminuyen las verdades en el mundo; y por qué causa la sociedad que vuelve la espalda a Dios ve ennegrecerse de súbito, con aterradora oscuridad, todos sus horizontes. Por esta razón, la religión ha sido considerada por todos los hombres y en todos los tiempos como el fundamento indestructible de las sociedades humanas (…)


”Según Jenofonte (sobre Sócrates), las ciudades y naciones más piadosas han sido siempre las más duraderas y más sabias”. Plutarco afirma que es cosa más fácil fundar una ciudad en el aire que constituir una sociedad sin la creencia de los dioses”. Rousseau, en el Contrato social (1.4 c.8), observa que jamás se fundó Estado ninguno sin que la religión le sirviese de fundamento”. Voltaire dice (Tratado de la tolerancia c.20) que allí donde hay una sociedad, la religión es de todo punto necesaria”. Todas las legislaciones de los pueblos antiguos descansan en el temor de los dioses. Polibio declara que ese santo temor es todavía más necesario que en los otros en los pueblos libres.


”Entre los pueblos de la antigüedad, el romano fue el más grande, cabalmente porque fue el más religioso. Como César hubiera pronunciado un día en pleno Senado ciertas palabras contra la existencia de los dioses, luego al punto Catón y Cicerón se levantaron de sus sillas para acusar al mozo irreverente de haber pronunciado una palabra funesta a la República.


”La disminución de la fe, que produce la disminución de la verdad, no lleva consigo forzosamente la disminución, sino el extravío de la inteligencia humana. Misericordioso y justo a un tiempo mismo, Dios niega a las inteligencias culpables la verdad, pero no les niega la vida; las condena al error, mas no a la muerte.



No hay Comentarios para este Articulo