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La familia y la formación de la personalidad
Ultima Modificacion: 2017-04-24 09:44:41

 

Este patrimonio psicológico y moral permite a cada nueva generación enfrentar la vida en sociedad


Una familia bien constituida es el ambiente más propicio para el desarrollo de personalidades individuales definidas, ricas y fuertes. Hay en el temperamento y en la mentalidad de los miembros de una misma familia trazos comunes a todos ellos, que después, por las misteriosas leyes de la herencia, se reproducen de algún modo en sus descendientes y contribuyen en gran medida a modelar su carácter. Es un patrimonio psicológico y moral mucho más valioso que el patrimonio material familiar que le sirve de complemento.


Este patrimonio psicológico y moral permite a cada nueva generación enfrentar la vida en sociedad, puesto que viene apoyada y protegida por el afecto, el calor y la experiencia de su ambiente familiar, como una planta que antes de soportar la intemperie, creció en las condiciones climatológicas adecuadas de un invernadero.


Todo este desarrollo admirable no sería duradero ni posible sin la confianza mutua de los cónyuges, que brota del carácter indisoluble del vínculo matrimonial y es favorecida por las gracias sobrenaturales del sacramento. La familia católica ha sido así la natural propagadora de una concepción orgánica y jerárquicamente armónica de la sociedad y de las relaciones humanas, y santuario difusor de una moralidad que es, a su vez, condición de su propia existencia.


Evidentemente, los espíritus formados en el seno de una familia genuinamente católica no serán propensos a aceptar los devaneos igualitarios y libertarios del socialismo, que les parecerán arbitrarios, errados y chocantes: en suma, contrarios al orden natural de las cosas. Esto continúa válido en nuestros días, pues a pesar de la gran decadencia de la vida cristiana en el Occidente contemporáneo, los trazos de autoridad, compostura y tradición todavía difusos en las familias, constituyen un freno al avance de la revolución anárquica e igualitaria.

 

Fuente: Acción Familia

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