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¿Qué piensa la izquierda de Centro Cultural Cruzada?
Ultima Modificacion: 2017-05-06 13:36:04

Subimos aquí un artículo publicado por el períodico universitario De la urbe, en el cual se comenta la actividad de Centro Cultural Cruzada. El artículo ofrece la perspectiva de la izquierda sobre la actividad de nuestro grupo el año pasado, su influencia y su influencia en los ambientes de opinión católica.


Los “cruzados” de Medellín, entre política y religión

En Colombia hay varios grupos ultraconservadores, como el Centro Cultural Cruzada, ubicado en el barrio El Poblado. Los acuerdos de La Habana los sacaron a las calles, donde defendieron sus postulados.

Por Cristian Felipe Álvarez Balbín

cruzados

Fotografía: www.cruzadacentrocultural.org

 

Una cacofonía, resultado de los prolongados bocinazos que emiten los vehículos que transitan por la avenida El Poblado, se conjuga con la imagen de un hombre vestido de traje, estola dorada y sombrero aguadeño que sostiene un pendón de aspecto medieval que ondea con el viento.

 

En la escena también está un jovencito que brinca efusivamente poniendo en alto un cartel que dice “PITE: contra las FARC engañan al País (sic)”. Entre tanto, una señora -cabello rubio, blusa fucsia y jeans- reparte “folletos/alertas” sobre los acuerdos de La Habana. Con estos denuncia “el trasbordo ideológico inadvertido al que nos somete el Gobierno nacional y los grupos guerrilleros para la toma del poder bajo la imposición de una falsa paz”.

 

Los protagonistas integran el Centro Cultural Cruzada, que, según su propia definición, es una “asociación civil integrada por católicos y dedicada a promover los ideales fundamentales de la Civilización Cristiana: la Tradición, la Familia y la Propiedad”. Esa fue una de las manifestaciones que hicieron en Medellín para rechazar el acuerdo de paz entre el Gobierno y las Farc.

 

El Centro Cultural Cruzada está ubicado en el barrio El Poblado en Medellín. Su cabeza más visible es Luis Fernando Escobar Duque, director ejecutivo. Es un hombre blanco, soltero, sesentón, alopécico, de estatura media, usa lentes oscuros de marco grueso que resaltan aún más sus pobladas cejas negras. Posee una extraña sonrisa y una voz ronca y fuerte que combina con su peculiar acento.

 

Es graduado del Colegio de la Universidad Pontificia Bolivariana y egresado de la misma universidad. También funge como director y representante legal de la Sociedad Colombiana San Ezequiel Moreno Díaz, que tomó su nombre del exarzobispo de Pasto que en su testamento escribió: “Deseo que en el salón donde se expone mi cadáver, y aun en el templo durante las exequias, se ponga a la vista de todos un cartel grande que diga: ‘El liberalismo es pecado’”.

 

Escobar y sus “cruzados” (generalmente hombres jóvenes, blancos, vestidos con traje, sombrero aguadeño y una estola dorada, que por lo regular posan frunciendo el ceño), se han sometido a polémicas acciones donde la oración y el recogimiento espiritual se mezclan con un ferviente proselitismo político en contra de muchas medidas del Gobierno nacional, los acuerdos de paz y el presidente Juan Manuel Santos.

 

Han ido al parque de Envigado donde buscaban recoger firmas para enviarles una solicitud a los obispos colombianos para que rechazaran los acuerdos de La Habana y de allí fueron retirados por personal de Espacio Público, pues carecían del permiso para realizar la actividad. El 16 de junio de 2016, mientras se desarrollaba una reunión del Foro Económico Mundial en el Hotel Intercontinental, Escobar y sus seguidores, con sus estandartes caballerescos, invadieron la vía a Las Palmas, por lo que tuvo que intervenir el Esmad para retirarlos debido al trancón que habían generado.

 

El 27 de octubre de ese año, Duque entregó al Consulado de Suiza, previa manifestación a las afueras de la sede diplomática de un grupo de sus allegados, una carta donde exponía la “enérgica protesta de civiles colombianos por la injerencia del Gobierno Suizo en asuntos internos de Colombia”.

 

“Efectivamente, hemos tenido conocimiento que su país había concedido la suma de $760.000.000 de pesos para la financiación de la campaña por el Sí… en el pasado plebiscito del 2 de octubre pasado (sic)… Hacemos un llamado al gobierno de Suiza para que cese de interferir en nuestros asuntos y que reconozca las consecuencias jurídicas que nuestra Constitución Política otorga a la victoria del NO en el Plebiscito, esta es, la nulidad total del acuerdo final”, escribió en la carta Escobar Duque.

 

Él, en sus publicaciones en redes sociales, asegura que todas las veces que su asociación ha sido retirada por la fuerza pública ha sido por orden directa del presidente Santos.

 

“Tradición, familia y propiedad”


Las asociaciones y movimientos sociales católicos basados en la Tradición, la Familia y la Propiedad son grupos de ciudadanos laicos de marcado tinte conservador que comparten el pensamiento político-religioso del fallecido abogado y político brasilero Plinio Corrêa de Oliveira, quien durante su vida escribió más libros sobre los peligros de las reformas agrarias en Brasil que textos piadosos.

 

“Los grupos de TFP son agremiaciones que pertenecen al ala más conservadora del catolicismo tradicional. Tomaron fuerza en América Latina para contrarrestar a la llamada Teología de la Liberación, que es una forma de leer el evangelio desde la óptica de la opción preferencial por los pobres, pero de la que se sospechaba que iba mezclada con ideas comunistas o socialistas venidas de la Unión Soviética”, explica Alejandro Usma Díaz, teólogo de la Universidad Pontificia Bolivariana.

 

Según Usma, las TFP defienden los postulados más ortodoxos de la “derecha” católica: la tradición, la familia y la propiedad privada que son los puntos con los cuales marcan sus profundas diferencias con el comunismo el socialismo y en general con las ideas de izquierda.

 

Carlos Arturo Ospina Hernández, presidente de la Asociación de defensa de la Tradición, la Familia, y la Propiedad en Colombia, resalta que las TFP son asociaciones sin ánimo de lucro que defienden la tradición para sustentar la doctrina social de la Iglesia. “Cuando decimos tradición no lo hacemos, como dice mucha gente, como algo acartonado, sino en el sentido de preservar las corrientes de pensamiento humano que son un cúmulo de experiencias renovadas sobre la cuestión social”, explica Ospina.

 

Para estas asociaciones, la familia es la célula básica de la sociedad cristiana, fundamentada ella en el matrimonio católico monogámico, indisoluble, heterosexual y pródigo; mientras que la propiedad es vista como el derecho del individuo de poder invertir el resultado de su trabajo y su salario en cosas que le pertenezcan propiamente, incluyendo la tierra, y transferirlas en herencia a quien le parezca de acuerdo a la Ley de Dios y el Derecho Natural.

 

Los grupos de tendencia TFP, explica Ospina, promueven acciones pacíficas en contra de situaciones coyunturales o políticas que atenten contra esos principios. “Las actividades de la asociación TFP Colombia están focalizadas en generar contactos con grupos de estudio y sobretodo diferentes círculos sociales, establecimientos educativos y asociaciones de padres de familia para promover nuestros principios y la defensa de ellos para el bien de la sociedad. Para que la gente comprenda que la economía, el trabajo, la propiedad y el estado mismo son para la persona, no la persona para esas cosas. La persona nunca puede ser un medio, la persona tiene que ser el fin”, señala Ospina.

 

Disidencias de TFP y la Iglesia Católica

 

El desarrollo histórico de las TFP también incluye alguna diferencias con las líneas de pensamiento católicas en cabeza del papa. “Recordemos que nuestras abuelas decían que hasta el Concilio Vaticano II, realizado entre 1962 y 1965, las misas se celebraban de espaldas y en latín, y los curas vestían sotana todo el tiempo, entre otras cosas. A raíz de ese concilio, la iglesia se renovó en muchos aspectos como el pensamiento ecuménico, (la relación con las otras religiones), también su papel en el mundo de hoy y con las ciencias, la labor sobre la nueva formación sacerdotal y que los sacramentos fueran más accesibles a las personas”, señala Usma.

 

Estos cambios en el dogma católico, dice el teólogo, despertaron el recelo de algunos fieles quienes vieron en ello, en vez de un soplo del espíritu santo, el humo de Satanás. “Ellos dijeron que esa no era la iglesia de cristo y se opusieron al papa a través de la creación de los grupos de TFP desde 1968, alegando que el modernismo era malo”, dice Usma.

 

Su resistencia contra el papa Pablo VI y la Teología de la Liberación fue tan fuerte que en en sus discursos y en sus ideas, que El Vaticano les puso un ultimátum: “O aceptan la Iglesia como esta camine o no están dentro de la Iglesia”. Así que muchas de las asociaciones decidieron bajarle el tono de su discurso e incluso, alguna, abrazar las propuestas progresistas de la Teología de la Liberación.

 

Aun así, muchas de las TFP de discurso radical siguieron existiendo, “son muy incipientes, están muy menguadas, pero todavía siguen viviendo del pasado. Los miembros de algunas TFP, y no es esto un juicio porque yo mismo soy un católico convencido, viven con una rigidez mental estrecha de miras”, opina Usma.

 

No obstante, el presidente de la Asociación de defensa de la Tradición, la Familia y la Propiedad en Colombia, asegura que en esa organización “no hay ninguna discriminación ni de sexo ni de religión. El estrato económico y la filiación política no tienen nada que ver. Hay personas que inclusive son de otras creencias que nos ayudan y que están de acuerdo con nosotros. Esto es una cosa tan universal como la iglesia, está abierto a todos los que estén interesados en cultivar estos principios, estos mensajes”.

 

Ospina también señala que TFP Colombia tiene las mejores de las relaciones con la Iglesia Católica: “Nosotros estamos en línea con la jerarquía eclesiástica, no estamos en conflicto con la Iglesia. Nosotros acatamos las normas, las propuestas y las encíclicas hechas por el papa”. A su vez, aprovecha para indicar que su sociedad es completamente ajena y diferente a sociedades más tradicionalistas y conservadoras.

 

Cruz y política

La asociación TFP de Colombia asegura no tener ninguna relación con la política. Ospina asegura que, a diferencia de otras organizaciones -el Centro Cultural Cruzada, entre ellas- se mantuvieron al margen de temas tan polémicos como la refrendación de los acuerdos de La Habana: “Nosotros sólo le recordábamos a las personas que nos preguntaban sobre el tema de ideología de género dentro de los acuerdos lo que decía el papa Francisco en su escrito Amoris Laetitia. Allí él dice que esa ideología es una cosa que se ha querido imponer y que contraría el concepto de familia que es uno de nuestros valores”.

 

Ospina asegura que ese es un tema vigente que incluso se ha tratado de meter a hurtadillas. “Todo ese tipo de cosas han generado inquietud y esa inquietud uno la recoge y trata de hacer estudios para hablar del tema porque hay gente que a veces se toma las cosas con poca solvencia intelectual y convierte estos temas en puntos de polarización y eso no conviene, sino que lo que se busca es que la gente tome una decisión justificada sobre estos temas. Pero ya entrar en lo del Sí o del No, en eso no nos metemos nosotros”.

 

Fuente: De la Urbe

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